Microsoft pide AYUDA

23/11/2004 - 21:59 por lector | Informe spam
Microsoft quiere igualdad en el mercado
Cuando Goliath pide sopitas
http://navegante2.elmundo.es/navega...75430.html

Si el matón del patio de recreo se ve forzado a pedir la ayuda de los
profesores es que su reinado ha terminado. Microsoft, que ha controlado
con mano de hierro durante mas de 15 años el mercado del software para
ordenadores personales, pide ahora justicia. La empresa, reiteradamente
condenada por abusar de su poder en el mercado cuando lo tenía, se ve
reducida a solicitar la ayuda de las administraciones públicas. Antes
aplastaba a la competencia. Ahora necesita la protección del árbitro.
Porque la amenaza crece. La empresa más rica del mundo parece tomarse muy
en serio el crecimiento del software libre... y le tiene pavor; la fuerza
bruta no basta para detenerlo. La industria de la cultura haría bien en
tomar nota. Si ni siquiera Gates puede con la Red...

Bill Gates es el arma definitiva, la Bomba Atómica de Microsoft; sólo se
emplea en casos de absoluta necesidad. El Hombre Más Rico del planeta,
creador de imperios desde la nada, es no sin esfuerzo una estrella, con
más tirón mediático que más de una luminaria del rock, y mayor poder de
atracción que el primer ministro de un país pequeño. Su fugaz visita a
España la pasada semana fue uno de esos casos de absoluta necesidad.
Microsoft tiró de Gates porque su negocio corre peligro. Ya no controlan
completamente el mercado del software para ordenadores personales. La
visita de Gates lo demuestra.

No, eso no significa que Microsoft vaya a desaparecer, o que no pueda
recuperarse. Por supuesto que la empresa tiene la mayoría del mercado, y
por supuesto que seguirá siendo uno de sus principales componentes en el
futuro previsible incluso aunque no recupere su dominio. Pero ya no lo
controla; los otros niños se les suben a las barbas. Ya no son ellos los
que deciden qué, cómo, cuándo y a qué precio. Ya no ordenan: ahora
reaccionan.

Su más inminente amenaza es la progresiva implementación de proyectos de
software libre en las administraciones públicas de decenas de países. La
misión de Bill Gates era proporcionar fotografías al ministro de
Industria, José Montilla, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre; regalarles capital político y unos titulares de prensa
a cambio de simpatía por los productos Microsoft en los concursos públicos.

Y es que ganar concursos es muy complicado cuando tu producto cuesta una
pasta y la competencia es gratis. Por muchos descuentos que uno ofrezca,
la batalla es cuesta arriba. Por eso ahora Microsoft pide 'justicia' en
las adjudicaciones. Ya no es como antes, cuando las ganaba por
incomparecencia de adversario...

Buena parte del atractivo del software libre en las administraciones no es
tanto el precio de las licencias como la apertura del código. Los
programas o sistemas operativos 'Open Source' son transparentes: uno sabe
lo que hay dentro, y que es lo que hace o deja de hacer. Cualquier persona
capacitada puede comprobar el funcionamiento, que se ajusta a estándares
publicados; todo lo cual asegura que nadie es discriminado y que nada se
oculta. Una gran ventaja para un servicio público.

No sucede esto en los productos comerciales clásicos en los que no se
compra el software, sino una licencia; es decir, el permiso para usar el
programa (en determinadas condiciones), quedando el código oculto,
impenetrable, inaccesible. De este modo sólo quien el fabricante desee
puede enlazar realmente con el software cerrado, y nadie sabe cómo
funciona realmente por dentro. Si encima las licencias en cuestión son
carísimas cuando se compran por decenas de miles y los requerimientos en
máquinas y personal no son sustancialmente más reducidos, ganar concursos
es complicado.

Por eso Linux está haciendo estragos en las grandes cuentas de Microsoft,
al ser implementado en administraciones públicas e incluso grandes
empresas (bancos, por ejemplo). Y donde va Linux van las 'suites' de
oficina libres (OpenOffice), los navegadores (Mozilla o Firefox), los
programas de correo (Thunderbird), los procesadores de imágenes (Gimp)...

Microsoft sigue teniendo el 90% del mercado y una pasta ahorrada. Pero
nadie les ha acusado jamás de estúpidos: están donde están porque siempre
han sabido identificar las amenazas y neutralizarlas, a veces por las
buenas, a veces por las menos buenas, pero siempre de forma efectiva.
Saben muy bien que su negocio depende no tanto de la calidad de su
software, sino de su estricto control del mercado, y por eso detalles más
o menos insignificantes a escala global (como Linex, o Guadalinex,
distribuciones de Linux respaldadas por gobiernos locales) se convierten
en importantes. Incluso claves. Si la administración pública española se
pasa en bloque a Linux, y también lo hacen otros países europeos, muchos
ciudadanos y empresas seguirán su ejemplo. Ahora multiplíquese el efecto
por mil si todo esto sucede en Asia, en Latinoamérica, en el resto del
mundo. Sería la hecatombe. ¿Tienen, o no tienen razón de estar preocupados?

De ahí el uso de Bill 'la bomba' Gates: para cortejar a los políticos
españoles, para asegurarse de que haya justicia' en los concursos, para
ganar por vía del muy legítimo 'lobby' lo que antes ganaban por falta de
adversarios y ahora corren el riesgo de perder en el mercado. Quienes
antaño dictaban, ahora piden. Quienes mandaban, negocian. Todo ha cambiado
en el patio del colegio. Hay una pandilla nueva, y los matones no son ya
bien recibidos.
 

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#1 JM Tella Llop [MVP Windows]
23/11/2004 - 22:06 | Informe spam
IP conocida por todos: 216.40.249.48 (proxy socks. o era sucks? ;-)

Jose Manuel Tella Llop
MVP - Windows
(quitar XXX)
http://www.multingles.net/jmt.htm

Este mensaje se proporciona "como está" sin garantías de ninguna clase, y no otorga ningún derecho.

This posting is provided "AS IS" with no warranties, and confers no rights.
You assume all risk for your use.



"Un Lector" wrote in message news:
Microsoft quiere igualdad en el mercado
Cuando Goliath pide sopitas
http://navegante2.elmundo.es/navega...75430.html

Si el matón del patio de recreo se ve forzado a pedir la ayuda de los
profesores es que su reinado ha terminado. Microsoft, que ha controlado
con mano de hierro durante mas de 15 años el mercado del software para
ordenadores personales, pide ahora justicia. La empresa, reiteradamente
condenada por abusar de su poder en el mercado cuando lo tenía, se ve
reducida a solicitar la ayuda de las administraciones públicas. Antes
aplastaba a la competencia. Ahora necesita la protección del árbitro.
Porque la amenaza crece. La empresa más rica del mundo parece tomarse muy
en serio el crecimiento del software libre... y le tiene pavor; la fuerza
bruta no basta para detenerlo. La industria de la cultura haría bien en
tomar nota. Si ni siquiera Gates puede con la Red...

Bill Gates es el arma definitiva, la Bomba Atómica de Microsoft; sólo se
emplea en casos de absoluta necesidad. El Hombre Más Rico del planeta,
creador de imperios desde la nada, es no sin esfuerzo una estrella, con
más tirón mediático que más de una luminaria del rock, y mayor poder de
atracción que el primer ministro de un país pequeño. Su fugaz visita a
España la pasada semana fue uno de esos casos de absoluta necesidad.
Microsoft tiró de Gates porque su negocio corre peligro. Ya no controlan
completamente el mercado del software para ordenadores personales. La
visita de Gates lo demuestra.

No, eso no significa que Microsoft vaya a desaparecer, o que no pueda
recuperarse. Por supuesto que la empresa tiene la mayoría del mercado, y
por supuesto que seguirá siendo uno de sus principales componentes en el
futuro previsible incluso aunque no recupere su dominio. Pero ya no lo
controla; los otros niños se les suben a las barbas. Ya no son ellos los
que deciden qué, cómo, cuándo y a qué precio. Ya no ordenan: ahora
reaccionan.

Su más inminente amenaza es la progresiva implementación de proyectos de
software libre en las administraciones públicas de decenas de países. La
misión de Bill Gates era proporcionar fotografías al ministro de
Industria, José Montilla, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre; regalarles capital político y unos titulares de prensa
a cambio de simpatía por los productos Microsoft en los concursos públicos.

Y es que ganar concursos es muy complicado cuando tu producto cuesta una
pasta y la competencia es gratis. Por muchos descuentos que uno ofrezca,
la batalla es cuesta arriba. Por eso ahora Microsoft pide 'justicia' en
las adjudicaciones. Ya no es como antes, cuando las ganaba por
incomparecencia de adversario...

Buena parte del atractivo del software libre en las administraciones no es
tanto el precio de las licencias como la apertura del código. Los
programas o sistemas operativos 'Open Source' son transparentes: uno sabe
lo que hay dentro, y que es lo que hace o deja de hacer. Cualquier persona
capacitada puede comprobar el funcionamiento, que se ajusta a estándares
publicados; todo lo cual asegura que nadie es discriminado y que nada se
oculta. Una gran ventaja para un servicio público.

No sucede esto en los productos comerciales clásicos en los que no se
compra el software, sino una licencia; es decir, el permiso para usar el
programa (en determinadas condiciones), quedando el código oculto,
impenetrable, inaccesible. De este modo sólo quien el fabricante desee
puede enlazar realmente con el software cerrado, y nadie sabe cómo
funciona realmente por dentro. Si encima las licencias en cuestión son
carísimas cuando se compran por decenas de miles y los requerimientos en
máquinas y personal no son sustancialmente más reducidos, ganar concursos
es complicado.

Por eso Linux está haciendo estragos en las grandes cuentas de Microsoft,
al ser implementado en administraciones públicas e incluso grandes
empresas (bancos, por ejemplo). Y donde va Linux van las 'suites' de
oficina libres (OpenOffice), los navegadores (Mozilla o Firefox), los
programas de correo (Thunderbird), los procesadores de imágenes (Gimp)...

Microsoft sigue teniendo el 90% del mercado y una pasta ahorrada. Pero
nadie les ha acusado jamás de estúpidos: están donde están porque siempre
han sabido identificar las amenazas y neutralizarlas, a veces por las
buenas, a veces por las menos buenas, pero siempre de forma efectiva.
Saben muy bien que su negocio depende no tanto de la calidad de su
software, sino de su estricto control del mercado, y por eso detalles más
o menos insignificantes a escala global (como Linex, o Guadalinex,
distribuciones de Linux respaldadas por gobiernos locales) se convierten
en importantes. Incluso claves. Si la administración pública española se
pasa en bloque a Linux, y también lo hacen otros países europeos, muchos
ciudadanos y empresas seguirán su ejemplo. Ahora multiplíquese el efecto
por mil si todo esto sucede en Asia, en Latinoamérica, en el resto del
mundo. Sería la hecatombe. ¿Tienen, o no tienen razón de estar preocupados?

De ahí el uso de Bill 'la bomba' Gates: para cortejar a los políticos
españoles, para asegurarse de que haya justicia' en los concursos, para
ganar por vía del muy legítimo 'lobby' lo que antes ganaban por falta de
adversarios y ahora corren el riesgo de perder en el mercado. Quienes
antaño dictaban, ahora piden. Quienes mandaban, negocian. Todo ha cambiado
en el patio del colegio. Hay una pandilla nueva, y los matones no son ya
bien recibidos.

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